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Otras duraciones (lapsos) interpelan.
Consideremos los muones.
¿ Cómo comprender que estas particulas cuando son producidas en el momento de la colisión de rayos cósmicos con ciertos átomos que evolucionan en la alta atmósfera terrestre, ponen, según los cálculos, cerca de un minuto para llegar sobre la tierra dónde son efectivamente detectadas, aunque no deberían existir ?
Los científicos le explican fácilmente.
Las ecuaciones de Lorentz permiten efectivamente de decir que en este caso, según nuestro tiempo el muón vive más de un minuto, mientras que, según su propio tiempo, el muón desaparece al cabo dos millonésimas de segundo.
Los científicos explican también, que en el mismo período terrestre, el individuo que queda sobre tierra, teóricamente, envejece más que si se había ido en el espacio a bordo de un cohete, y que volvió sobre la tierra. (paradoja de los gemelos del cohete).
Pero estas deducciones vienen de la representación (formalización) del tiempo, por medio de sus vectores (recordemos que en el espacio-tiempo, la formalización de los acontecimientos es vectorial, es decir depende de la geometría),
y pues, en realidad, el hombre quedado sobre tierra, no sera más viejo que si había hecho una ida y vuelta en el cosmos y soportado de las aceleraciones y desaceleraciones.
Es lo mismo para la percepción de las duraciones transmitidas por los fotones, estos vectores universales del sentido.
Por ejemplo, imaginemos un astrofísico muy alejado del sol que se desplaza a la misma velocidad que éste ; supongamos que observa dos emisores de luz, uno situado sobre este astro, el otro sobre la tierra, y pilotados por dos relojes idénticos.
Los intervalos entre los intermitentes que vienen de la tierra parecerían para él más largos que los intervalos entre los intermitentes que vienen del sol.
Expresado por los científicos, el reloj situado sobre la tierra marcha más lentamente que el reloj puesto sobre el sol debido a la velocidad relativa de la tierra con relación al sol.
Estos hechos muestran pues, una coacción inexorable :
el aprensión de las duraciones quedará, para siempre, de carácter relativo porque desde luego, no hay tiempos singulares : uno para las partículas, …, uno por los hombres, uno para los seres.
Asi, el carácter simplista de las explicaciones científicas que conciernen el tiempo, enmascaran su naturaleza.
El tiempo es una potencialidad, ipso facto, de orden trascendente, que permite integrar la dinámica universal en cronologías rigurosas,
una potencialidad disponible en todo punto del universo.
La esencia del tiempo, su naturaleza, es pues la misma, por ejemplo del tiempo correspondiente a las duraciones,
- simbolizadas por las matemáticas,
- que permiten las evoluciones del universo,
- reconocidas por los neurobiólogos, lo que conduce al interrogaciones siempre ignoradas :
¿ ya que las percepciones y las cuantificaciones de las duraciones son de carácter relativo, cómo se puede que en todo ser y a cada nivel de estructuración de éste, el tiempo es utilizado de manera coherente ?,
¿ no hace falta que todos los seres sean animados por una misma entidad creadora, singularizada en cada uno de ellos y que utiliza un sistema universal de valor ?
En consecuencia, la utilización del tiempo, más exactamente, la utilización de duraciones no es un atributo propio del humano.
¿ Pero entonces, las " referencias temporales " y las "referencias espaciales" pueden ser disociadas y consideradas de manera separada (distinta) sólo en los individuos dotados de un estado de conciencia ?
¿ Hay la misma posibilidad al nivel cuántico que funda nuestra interioridad ?
¿ Quién responderá ?
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