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La muerte,
vida despues de la muerte,
vida eterna
Hablamos de la muerte de numerosas maneras a propósito de la muerte de las galaxias, de las estrellas, de los planetas, del phylum de las especies, de los seres evolucionados, de los seres elementales, de las células sanas, de las células tumorales....,
y sabemos que la muerte no aniquila todo.
¿ Pero entonces, será para el hombre como lo escribía Nietzsche, sensible al carácter repetitivo de los fenómenos cíclicos ? :
"Vamos a suponer que cierto dia o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera : esta vida, tal como tú la vives y la has vivido, tendrás que vivirla todavía otra vez y aun innumerables veces ; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de tu vida. Ademas todo se repetirá en el mismo orden y sucesión …El eterno reloj de arena de la existencia se le dará la vuelta siempre de nuevo, y tú con él, corpúsculo de polvo. " (cf. El Gay Saber – Libro IV, 341).
Según nosotros, no ; el dualismo de implicación que argumentamos, conduce sin embargo, a interrogarnos a propósito de la perennidad post-mortem de las actividades de orden (naturaleza) trascendente que caracterizan la identidad espiritual de los seres, en particular, las que caracterizan la vida espiritual del hombre.
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Reconsideremos la muerte, más precisamente el fenómeno de la muerte, a la luz de los conocimientos científicos recientes y meditemos en primer lugar, sobre la variabilidad extrema de las esperanzas de vida.
Asi, la esperanza de vida de ciertos insectos es de algunos días, mientras que la de una reina de las hormigas puede alcanzar treinta años,
un ratón vive cerca de dos años, un murciélago treinta, la vida de plantas muy numerosas se cuenta por meses,
la de los cedros del Líbano por siglos, seres elementales "adormecidos" desde millones de años, pueden "revivir".
Además, ¿ por qué no son perturbados nuestros equilibrios de vida mientras que cada día, nuestras células son divididas (de millones comparados con centenas de mil millones que constituyen nuestro cuerpo),
cuando por segundo, millares de células mueren,
y que a cada momento, varios mil millones de partículas salen del cuerpo y estan reemplazadas instantáneamente ?
¡ Somos pues de los centros de sacrificios permanentes y estamos sin interrupción, reconstruidos, incluso, para vivir debemos ser reconstruidos, sin cesar porque no se puede escapar a la coacción inexorable del envejecimiento !
A propósito de estos hechos, citamos dos procesos, aunque trivializados por los biólogos, que son sin embargo ricos en informaciones filosóficas y teológicas.
Cuando poco después de la fecundación, el futuro hombre está constituido sólo por un pequeño millar de células aglutinadas, de manera súbita, algunas de estas células, aunque todavía sanas, mueran y desaparezcan.
Los espacios libres producidos, particularmente el espacio situado en el centro de este aglomerado, permiten entonces que las primeras migraciones celulares imperiosamente necesarias a la continuación del proceso de gestación, comiencen.
Otro hecho que interpela, la desaparición maciza de células sanas durante el desarrollo del embrión, con la ayuda de "organizaciones de procesos" memorizadas sobre los cromosomas sexuales X y Y.
Más precisamente, a un cierto estadio clave del desarrollo del embrión, hay,
- o sea actualización (puesta en ejecución) de "organizaciones de procesos" del cromosoma "Y" que viene del padre, y este conduce a la desaparición de la proto-estructuración de los órganos sexuales femeninos (canales de Müller),
- o sea actualización (puesta en ejecución) de "organizaciones de procesos" memorizadas sobre ambos cromosomas "X" que vienen de la madre, y este conduce a la desaparición del boceto de los órganos sexuales masculinos (canales de Wolff).
Así y más generalmente, en todo ser, células sanas son matadas no porque no pueden sobrevivir sino porque sus funciones (sus especializaciones) se han puesto inútiles.
Curiosamente los biólogos, los filósofos y los teólogos no tomaron toda la medida de estos hechos esenciales.
En efecto, estas "puestas a muerto" con la ayuda de "organizaciones de procesos" singulares calificables de mortales, presuponen, desde luego, la memorización, la transmisión y la utilización de informaciones por una entidad creadora maestra del sentido,
y esto, con vistas a un objetivo correlativo de una intención primordial.
Argumentemos otra vez nuestro discurso.
Según los biólogos hay enzimas que, después de haber reconocido una "firma molecular" sobre ciertas proteínas de las células, las recortan, conduciendo así cuando se trata de una proteína de la envoltura del núcleo, a la fragmentación de éste y a la muerte de la célula (se trata del proceso de apoptosis).
¿ Esto es "tan simple" como lo dice este análisis científico ?
Por cierto no, porque estas proteínas y enzimas singulares participan en un programa evolutivo memorizado al nivel de los genes, es decir participan al actualización de potencialidades genéticas, según etapas y cronologías rigurosas semejantes para una especie, incluso, para el fenómeno de la vida,
y este presupone, obligatoriamente, la utilización permanente de referencias de valor, en particular de duraciones (de lapsos del tiempo), estos intervalos que no son del espacio.
¿ Pero qué podemos decir de un intervalo que no esta del espacio, no es un intervalo de orden trascendente ?!
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