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Por cierto, Ustedes estan perplejos frente a tal discurso.
Es verdad, la "finalidad" de la vida terrestre y el "realismo", o no, de la vida post-mortem, estan siempre de los misterios, particularmente para los filósofos y teólogos.
¿ Y sin embargo, es razonable de creer que alcanzamos el nivel excepcional de inteligencia del mundo que nos caracteriza, únicamente para que durante algunos micro-momentos en la historia para siempre inconclusa del universo, pudiéramos colonizar la tierra y mejorar nuestras condiciones de vida material ?
No, no cabe duda.
Leibniz ya presentía que "nada es sin razón" (nihil es sine ratione) y Spinoza hablaba de "la inteligencia de la necesidad".
Todavía hoy,
"....Frente a un esfuerzo tan colosal, que va envuelve a todo el género humano, se plantean ante los hombres múltiples interrogantes : cuál es el sentido y valor de tanta laboriosidad ?, qué uso se ha de hacer de estas riquezas ?, a qué fin conspira el esfuerzo de individuos y sociedades ? La Iglesia, que guarda el depósito de la palabra de Dios, de la que se deducen los principios del orden religioso y moral, sin que por ello posea siempre la inmediata respuesta a cada una de las preguntas …. . " (cf. Gaudium et Spes – Sobre la Iglesia y el mundo de hoy – Capítulo III, 33).
No es también absurdo de pensar que el universo existe, de toda eternidad y en su inmensidad, únicamente para que algunas decenas de mil millones de hombres sobre un planeta único, la tierra, hayan podido, puedan adorar a Dios, incluso morir para Él ?
Al notar las actividades incesantes de creación que hay en el dominio (campo) cuántico de nuestras células, el fundamento de la realidad,
¿ no es más razonable de creer que participamos, sin poder experimentarlo, a la conducta de la dinámica universal ?
Y a propósito de la perennidad, después de la muerte, de algunos carácteres de nuestra identidad espiritual, acordemosnos de Platón sensible al dominio (campo) de las ideas y formas eternas.
Por desgracia, aunque desarrollada por un místico profundo y excepcional: Plotino, su (esta) apertura sobre la "transcendencia" y "eternidad", fue abandonada rápidamente ; los teólogos de las grandes religiones monoteístas preferirán dar un carácter sagrado a historias simples transmitidas por la tradición bíblica : Adam, Eva y el paraíso terrestre, …, Moisés salvado de las aguas del NiIo ...
Recojamos pues atrevidamente la antorcha de Plotino e interroguemosnos sin a priori :
¿ Nuestra identidad espiritual, nuestra alma, no es el receptáculo de experiencias perpetuadas para siempre porque necesarios al entidad creadora divina (el "Divino"), que de toda eternidad, debe dirigir el mundo ?
Estamos convencidos de eso y así creemos que hay una vida espiritual post-mortem.
Por otra parte y por cierto, la "divinización" del hombre es el hecho de Dios,
de Dios postulado por necesidad y sobre quien, no sabemos nada.
Pero entonces,
¿ que podemos decir del "Divino", en nosotros, obligado de trabajar para saber y de investigar para saber más, y así, que es paradójicamente no omnipotente ?,
¿ para cual finalidad ?
¡ Programa amplio de trabajo para los teólogos del tercer milenio !
Paul Moyne
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