Paul MOYNE
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Alma,Identidad espiritual Version imprimable Suggérer par mail
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Alma,Identidad espiritual
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Alma,
identidad espiritual



" … esto es lo mismo para el alma; cuando fija sus miradas sobre lo que la verdad y el ser iluminan, le comprende, le conoce, y muestra que tiene inteligencia ; pero cuando fija sus miradas sobre lo que es oscuro, sobre lo que nace y perece, su vista se atenua, ella tiene sólo de opiniones y pasa sin cesar, de una cosa al otra, y ella parece no tener inteligencia." (cf. Platón - La República - 509a),

" ¿ El hombre de aquí abajo es una razón formal que hace que el hombre es hombre, una razón formal diferente del alma que produce a este hombre y que le permite vivir y razonar ? …
¿ Pero mientras que es pues, esta razón formal?
¿ Podemos decir que "animal razonable", por definición, significa "vida razonable" ? Asi, el hombre sería una vida razonable.
¿ Pero es posible que hay la vida sin alma ?
O bien en efecto, el alma dará esta vida razonable, y el hombre será una actividad del alma y no una esencia, o bien el hombre mismo será el alma.
Pero si el alma razonable es el hombre, cuando esta alma se va en otro animal, ¿ cómo ella puede no ser un hombre? " (cf. Plotino - Tratado 38 - 4, 5 - 35),

" … la parte interior es la mejor y más principal, pues ella era a quien todos los sentidos corporales que habían ido por mensajeros referían las respuestas que daban las criaturas, y la que como superior juzgaba de lo que habían respondido cielo y tierra, y todas las cosas que hay en ellos, diciendo: Nosotras no somos Dios, pero somos obra suya. El hombre interior que hay en mí es el que recibió esta respuesta y conoció esta verdad, mediante el ministerio del hombre exterior. Es decir, que yo considero según la parte interior de que me compongo, yo mismo, en cuanto al alma, conocí estas cosas por medio de los sentidos de mi cuerpo." (cf. san Agustin - Confesiones - Libro X – 6, 10),

" Los que compararon nuestra vida a un sueño, tuvieron de la razón, más, que pensaban. Cuando soñamos, nuestra alma vive, actúa, ejerce todas sus facultades, como cuando vela ; pero si más muellemente y oscuramente, .... sí como de la noche al sombra : allí el alma duerme, aquí ella dormita, más o menos … Nuestra alma con las extravagancias y opiniones que nacen en ella durmiendo, controla las acciones de nuestros sueños de manera igual a las acciones del día." (cf. Michel de Montaigne - Ensayos, II, 12),

¿ Que podemos decir hoy, del alma, de esta identidad espiritual presentida desde milenarios, al notar que el niño del hombre vive en estado de conciencia solamente a partir de unos veinte meses,
y que algunos animales evolucionados tienen un proto-estado de conciencia ?


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A propósito de identidades


En el año 1637, en la cuarta parte del Discurso del Método, Descartes notaba :
"… yo era una sustancia cuya esencia o la naturaleza es solamente pensar, y  que, para ser, no necesita ningún lugar, no depende de cosa material, y pues yo, es decir el alma por la cual soy lo que soy, es totalmente distinta del cuerpo, y incluso que es más fácil conocer que éste, y que sin cuerpo, el alma no dejaría de ser todo lo que es ".

Despues con su famoso Cogito ergo sum (Pienso, luego existo) propuesto en 1644 en los " Principios de filosofía ", expresó lo que le parecía notable en el hombre:
"En el hombre conviene distinguir netamente dos entidades, la cosa pensante (res cogitans) y el cuerpo, el cuerpo comprendido en la extensión y la complejidad de sus órganos (res extensa).".
Por desgracia, Descartes no pudo desarrollar esta comprensión (no atrevió) ; para esto, habría hecho falta que rechaza ciertas ideas arcaicas, a veces ingenuas, a menudo dogmáticas del mundo,
¡ negaciones difícilmente concebibles en su tiempo !

Afortunadamente, hoy, las ciencias permiten nueva comprensión de la dinámica del mundo ; asi podemos diferenciar netamente dos órdenes de fenómenos : físico y trascendente,
y, pues, dos naturalezas de identidades : física y espiritual

Sin embargo, cuando se desea discutir de identidades conviene, como previo, ponerse de acuerdo sobre las nociones de pensamiento, de conciencia y de sujeto, porque las ambigüedades de estas nociones "anquilosan" los discursos de los neuro-filósofos, de  los filósofos y de los teólogos.

En efecto, el pensamiento no es un operador susceptible de reconocer, de juzgar, de escoger, …, de decidir y de actuar ; en cambio, es representativa de un conjunto vasto de actividades de orden (naturaleza) trascendente y para eso, en una búsqueda de las causas primordiales, conviene hablar de actividades de pensamiento y no de actividades del pensamiento.

Es semejante para la conciencia; es más realista de hablar no de consciencia, pero de estado de conciencia que es un estado de ser a la vez espacio- temporal y trascendente.

Más precisamente, el estado de conciencia es un estado bioespiritual que únicamente no es el fruto de procesos cerebrales, es también el fruto de actividades de entendimiento de orden trascendente, a la discreción de la entidad creadora que nos anima y que se reconoce en el yo (ego, sujeto, espíritu),
una entidad creadora  no omnipotente ya que, en nosotros, es obligada de laborar para saber y de investigar para saber más, y que además, no puede superar limitaciones múltiples como la coacción de la relatividad.

Despues estas precisiones, abordemos el problema complejo y sutil de la identidad, complejo y sutil porque resulta, claramente, que tenemos una existencia doble :
-  una biofísica (biológica) expresada por nuestra trivial identidad física,
-  la otra espiritual representativa de las actividades transcendentes que hay en el campo de la abstracción.

Expresado de otro modo, vivimos físicamente en el espacio que contiene la realidad,
y vivimos  espiritualmente en un más allá  trascendente, cuyo dominio (campo) de la abstracción es la expresión singular.

Además, sabemos que la identidad física es compuesta.
Por ejemplo, además de la identidad común expresada por las macro características del cuerpo, tenemos una identidad genética y una identidad electromagnética ya que "emitimos" sin cesar vibraciones electromagnéticas específicas.

De hecho, todos los estados de la realidad son los frutos de las actualizaciones (materializaciones) de potencialidades, de las actualizaciones que necesitan actividades físicas y actividades trascendentes.
En todo rigor, podemos pues, avanzar que cada cosa y cada ser tiene una identidad espiritual, es decir  un alma, a ejemplo de las numerosas creencias que "esmaltaron" y todavía "esmaltan", la historia de la humanidad ; reservamos sin embargo la noción de alma al hombre para distinguirle mejor, porque es el ser que tiene un estado de conciencia.


Pequeña digresión.


Pensemos en los que actualmente nos explican la cultura y la naturaleza, a partir,
- del totemismo mostrando la continuidad biofísica y moral entre los humanos y otros seres, sin reconocer jamás el carácter dual, físico y trascendente, del psiquismo,
- del analogismo haciendo sin cesar referencia a las relaciones y a las leyes universales, como si estas relaciones y estas leyes tenian poderes y facultades ; recordemos que el orden natural, particularmente la estructuración de las cosas, no es el hecho de leyes, en cambio las leyes son de representaciones (expresiones) de comportamientos más o menos inmutables, lo que es muy diferente,
- del animismo porque hay actividades semejantes y comunes a todos los seres, en particular la utilización permanente de las mismas referencias de valor,
- del naturalismo de por la primacía concedida a las aptitudes físicas.

Seamos claros, la cultura es la expresión por medio del estado de conciencia, de actividades trascendentes singulares particularmente las que permiten entendimientos comunes y la cooperación entre los individuos.
En otras palabras, el hombre no se volvió trascendente a la realidad, sino ciertas actividades trascendentes que le caracterizan, pueden emerger de su identidad espiritual, de su alma, por medio del estado de conciencia,
estado de conciencia que permite a la entidad creadora divina que le anima y conduce el mundo, de poder reconocerse en el yo (ego, sujeto, espíritu).

Estamos pues, mucho alejados de los discursos actuales que intentan hacernos creer que es el cerebro que piensa, alejados también de las ambigüedades, como :
"ya que las propiedades físicas del cuerpo distinguen a una persona de todas las demás, …, es el cuerpo que da una forma distinta. " (cf. Andrew Gray).

La individualidad (la individualización) depende de interacciones incesantes, entre las actividades de orden trascendente que caracterizan la identidad espiritual (el alma) y las moléculas que constituyen el cuerpo,
de interacciones que traducen la implicación permanente de una entidad creadora, de un carácter divino, maestro del tiempo y del sentido.
De este hecho, el cuerpo y el cerebro son de medios biológicospermiten pensar y entender el mundo.
Son también, memorias y vectores de sentido, en particular de informaciones y de organizaciones de procesos con efectos biológicos.

Además, el hombre únicamente no es el objeto y el sujeto del saber como lo dicen actualmente numerosos filósofos;

es un centro extraordinario que permite la elaboración y la expresión de actividades trascendentes que conciernen no sólo el fenómeno de la vida, sino que también el universo,
particularmente ya que sin interrupción, somos construidos y reconstruidos por intercambios de partículas cuánticas.

Por otra parte, sabemos que los carácteres de un individuo resulten de actualizaciones (materializaciones) de potencialidades genéticas y que estas actualizaciones dependen de numerosos factores como el impacto del medio ambiente sobre la estructuración y el desarrollo de la célula madre.
Desde luego, jamás los genetistas totalmente no dominarán estos procesos.
No hay y no habra individuos verdaderamente idénticos de los puntos de vista, físico y psíquico; en particular, jamás habrá verdaderos clones, clones perfectos.
El problema con connotación filosófica y teológica :
¿ si podíamos efectuar la clonación perfecta de un hombre, que sería el (yo, ego, sujeto, espíritu), es decir, también habríamos clonado el mí (yo, ego, sujeto, espíritu) ?,
 no se plantea.
Fin de digresión.                                                                      

                                                                      *