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Para concluir.
Los diferentes niveles de entendimiento, particularmente los proto-estados de conciencia, muestra otra vez, que evolucionamos en un cyber-universo cuya dinámica presupone transmisiones incesantes de organizaciones de procesos y de informaciones.
Desde luego esta dinámica que recubre actividades permanentes de creación, no está conducida por leyes, procesos y mecanismos, cualesquiera que sean : selección somática, selección synaptica, categorización, presión selectiva … particularmente porque las evoluciones han necesitado, necesitan la utilización de referencias de valor, y esto por una entidad maestra del "sentido", por ejemplo la utilización de duraciones, estos intervalos que no estan del espacio pero que son de orden trascendente.
En consecuencia guardemos de los discursos simplistas como éste de Gerald Edelman cuando nos habla de la capacidad a crear una escena mental sin reconocer el carácter trascendente de ésta. (su teoría del Darvinismo Neuronal).
Tal escena presupone en efecto, la existencia de un dominio intemporal trascendente, donde cohabitan el pasado, el momento presente y el futuro.
Sin embargo, este dominio,
evidentemente de carácter universal y asociado al espacio que contiene la realidad, nombrado por nosotros spacimplicatio,
no es lo que es llamado la nada ; el dominio (campo) de abstracción que es su expresión singular, contiene de las virtualidades y puede enriquecerse en el hombre, por de conceptos y ideas que emergen del estado de conciencia.
¡ Así comprendemos mejor por qué el " teatro cerebral cartesiano " es virtual, y nuestra vida espiritual es eterna !
¿ Sin embargo, por qué tenemos un estado de conciencia y buscamos sin cesar ?
¿ Nuestras actividades incesantes de creación, como las actividades que hay en nuestras células, no atestiguan que laborar para saber y investigar para saber más, es una divina necesidad ?
¿ Más precisamente, al notar el carácter potencial de la vida y debido al número astronómico de planetas en el universo (superior a 10 potencia 24),
no es razonable de creer que seres tan evolucionados como el hombre existen de toda eternidad, y también que debido a las actividades extraordinarias y trascendentes que lo caracterizan, el hombre es imperiosamente necesario al Divino que conduce el mundo ?
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Si podemos observar un comportamiento orientado hacia un fin, en el hombre o en el animal, entonces tenemos provisionalmente razones para pensar que hay en el organismo una forma de anticipación del futuro que implica capacidades de idealización, de integración del pasado y del futuro a las ideas presentes,
y la facultad para organizar estas ideas de manera temporal…. " (Cf. La Organización del Comportamiento : una Teoría Neuropsicológica - D.O. Hebb).
¡ Por cierto, todavía hay que expresar la quintaesencia de esta lógica !
¿ Así, usted cree, por ejemplo, que la integración del pasado y del futuro a las ideas presentes y la organización de estas ideas de manera temporal, sean el fruto del azar ?
No porque estos procesos y estas actividades necesitan utilización permanente de las experiencias de la vida en el marco de un sistema común de criterios de valor, y la integración de estos acontecimientos en cronologías rigurosas de carácter subordinado,
lo que presupone, repitamosnos, el reconocimiento y la utilización de duraciones, estos intervalos que no son del espacio pero de orden trascendente.
A decir verdad, estos hechos perturban a los intelectuales hasta tal punto que éstos a menudo se exprese con de las frases, nos atrevemos a decirlo : humosas, como :
"La energía mental identificada como motor de la acción funciona a la manera de la causalidad intencional.".
Desde luego, no estamos más a los tiempos cuando Descartes podía escribir, con toda buena fe :
"… cada cada voluntad es naturalmente juntada a algún movimiento de la glándula pineal pero por habilidad o por costumbre, podemos juntar la a otros movimientos …, si queremos mirar con los ojos, un objeto muy alejado, esta voluntad hace que las pupilas de los ojos se dilatan ; y si se los quiere disponer a mirar un objeto muy próximo, esta voluntad hace que las pupilas se estrechan. " (cf. Las pasiones del alma - Artículo 44).
Hoy, en el discurso filosófico y teológico, no debemos callar lo que diferencia las actividades de orden trascendente, de la actividades físicas y biofísicas,
y con una semántica a menudo vaga, no podemos reconocer como creadores (operadores) : el estado de conciencia, el pensamiento, las actividades de pensamiento, los sentimientos, las pasiones, los presentimientos, las facultades, …, los órganos, el cerebro.
Sin embargo, el estado de conciencia permite a todo hombre enriquecer su dominio(campo) de la abstracción y diversificar sus actividades con el ayuda de facultades del que una de los más notables es la voluntad,
lo que, al principio de este tercer milenario, le permite de "entender" mejor, el Divino que lo anima.
En cuanto a las emociones, los pensamientos, los sentimientos, los presentimientos, las pasiones, las facultades, ..., no estan las facetas del espíritu sino las expresiones de la implicación del Divino en nosotros.
Estamos pues mucho alejados de Teilhard de Chardin cuando escribía :
"Hay solamente una Materia que se hace Espíritu ....,.en el cosmos que se descubrió a nuestros ojos, no debemos hacer una distinción fundamental entre lo que es físico y lo que es moral. (cf. La Energía humana).
¿ Cómo no decir también ? :
Cogito ergo mundus vivit (Pienso, luego el mundo vive).
¡ Por desgracia, es difícil para un individuo cuyo cerebro poderosamente ha sido estructurado durante la educación, de concebir nuevas lógicas por demasiado revolucionarias !
Paul Moyne
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